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domingo, 13 de mayo de 2012

SILENCIO, ESTAMOS DE RECORTES




En España las reformas son como las rebajas. Son cutres, llegan tarde y se intenta arreglar en muy poco tiempo todo lo que no se ha hecho durante años. Viendo el panorama de cada rueda de prensa de la vicepresidenta Soraya, (ahora que la Liga nos deja huérfanos unos meses, ella saciará ese hueco que cubría Mourinho), no está el país como para asomar la cabeza y exponerte a que te la corten. Justo eso es lo que ha hecho esta semana el Valedor do Pobo (Defensor del Pueblo) en Galicia, Benigno López, planteando suspender la aplicación de la Ley de la Dependencia y defendiendo, por justos, necesarios e imprescindibles, los recortes que está aplicando el Gobierno Central. Declaraciones que excedían en todo punto las funciones a las que se debe limitar el Valedor do Pobo, que son las de defensa de los derechos de los ciudadanos y no la de realizar pronunciamientos políticos.

Y es que no es simplemente el bombo de sus palabras, con las que se podrá estar de acuerdo o no, sino el hecho de poner en la picota a una institución que pasaba desapercibida para la opinión pública.  Desde su creación en la Constitución de 1978 y el posterior comienzo de su actividad en el 1982, el Defensor del Pueblo se articula como uno más de los órganos constitucionales que habían de servir como contrapunto y equilibro de poderes en nuestra democracia, salvaguardando los derechos de los ciudadanos. Pero el proceso no se detuvo ahí, sino que, en correspondencia al desarrollo del Estado Autonómico, se creó una versión del Defensor del Pueblo en numerosas Comunidades Autónomas, generalmente por vía estatutaria, como es el caso de Cataluña, País Vasco, Canarias, Galicia, Valencia, Baleares o Cantabria entre otras. Ya conocen la copla, gastos superfluos, duplicidad en las Administraciones Públicas…

Y si bien este órgano no recibe instrucciones de ninguna autoridad, y desempeña sus funciones con autonomía, gozando de inviolabilidad e inmunidad durante su permanencia en el cargo, la realidad es la que es y, si el propio Tribunal Constitucional está continuamente señalado por su politización, qué vamos a descubrir hoy de órganos como los Defensores del Pueblo y autonómicos, cuyos Defensores son nombrados a dedo por los grandes partidos políticos, dejando aquello que contaba Montesquieu de la separación de poderes en “El espíritu de las leyes” como una rémora del pasado.

La radiografía de la situación es clara. Órganos politizados, sueldos elevados por trabajos irrisorios, excesivas duplicidades autonómicas, gastos innecesarios, funciones mal cumplidas con salidas de tono como la de esta semana y posibilidad de ahorro fácil y efectista. ¡Qué puñetas! Yo, la verdad, también prefiero que supriman a mi Valedor do Pobo que al médico de mi consulta.
Y ahora, ¿de dónde seguimos recortando?

lunes, 23 de abril de 2012

ALMA CANINA




El pasado domingo 25 de marzo se celebró en mi pueblo, Padrón, una manifestación canina, convocada a la vez en más de 30 ciudades de toda España. Todo el mundo estaba invitado a participar acompañado de su mascota. Fue una mañana soleada y se dio un bonito paseo, se colocaron pañoletas conmemorativas del evento a los canes y se leyó un manifiesto para finalizar el acto. Y el contenido de ese manifiesto no era otro que denunciar la situación que estos animales sufren cada año y pasa desapercibida para tantos. Hacía sólo dos semanas se había asesinado vilmente a "Alma", un precioso pastor alemán de dos años de edad que entre otras cosas colaboraba en terapias con niños autistas y con personas con Alzheimer, y se había intentado envenenar a "Simba", un labrador marrón, que ha corrido mejor suerte que su compañera de juegos. El origen del crimen no era otro que una disputa entre algunos vecinos y los dueños de los perros, los frailes del Convento de Herbón. Disputa que nada tenía que ver con estos perros que, inocentes y ajenos a toda polémica, se limitaban a disfrutar y a cuidar de aquellos que más lo necesitaban.

No es el único caso, ni muchísimo menos. Hace pocos días leía en Twitter el caso de "Goliath", un perro de Portugalete que había sido víctima de tortura, lesiones craneales graves y el intento de enterrarlo vivo, cuyo dueño está hoy en libertad. O los más que conocidos casos que suceden cada año al finalizar la época de caza, en la que los propios cazadores abandonan en el monte a los perros que semanas antes usaban para su propia diversión. Problemas que todos sabemos que están ahí, autoridades competentes incluidas, y por los que nadie mueve un dedo para aportar solución. 

Estos son sólo unos ejemplos de cómo pinta la cosa por aquí. Actos cobardes y miserables que suceden cada día en nuestro país sin que lleguemos a preocuparnos, y es que nuestro desprecio hacia la vida animal roza la grosería. Nos llenamos la boca con nuestros derechos, derechos humanos, los derechos de los trabajadores, nos manifestamos para exigir que los mismos no sean recortados, y asistimos impávidos a la cercenación de esos derechos en seres que comparten con nosotros el planeta y cuya aportación a la sociedad suele ser por lo general mucho mayor que la de las personas que los atacan. Y es que librarse de un perro sale prácticamente gratis. Las leyes y el sistema amparan a quien realiza este tipo de actos, con una relajación en las penas y en la investigación de estos delitos, que ni siquiera son tales, sino simples faltas, cuando el valor del animal no excede de 400 euros o no se le provocan excesivos sufrimientos.

En estos tiempos en que la palabra crisis no hace más que llenar la boca de políticos y periodistas hay momentos en los que no nos paramos a darnos cuenta de que la crisis no solo es económica, sino de valores, y que ningún pueblo puede vivir con dignidad permitiendo actos atroces aunque el crecimiento de su PIB se dispare o el déficit sea del 0.5%.

Como sociedad deberíamos replantearnos nuestra convivencia, entre nosotros mismos, con el medio y con el resto de seres con los que lo compartimos. Y es que no deberíamos seguir viendo en el periódico la impunidad de gente que mata a seres inocentes como "Alma", a la que desde aquí envío este pequeño homenaje, esté donde esté. Con la intención de que su muerte no haya sido en vano, que su huella haya calado hondo y que sea una gota más de las que ayuden a desbordar el vaso de la indiferencia.