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jueves, 26 de mayo de 2011

Los nazis que no amaban al fútbol


por Manu Mañero

Igual soy yo, que todavía soy de esos que piensan que las cosas pueden ir mejor, o igual es el tiempo, que está cambiando y me tiene desubicado. Lo mismo, ya con el título virtualmente en la mano, con ese diabólico papel firmado por el Rey (que ahora que ha dejado la vela tiene tiempo de sobra para estas cosas) que tantos siguen empeñados en relativizar y minimizar, estoy tirando piedras contra el tejado de mi propia chabola. Pero leo, oigo y entiendo tanta excusa, tanto disparo sin bala pero a matar, tantísima hez populista en boca de los referentes periodístico contemporáneos, que levantarse temprano por las mañanas y aprender de los errores (ajenos, sobre todo y por desgracia, pues bien sabido es que de los errores que más se aprende es de los propios), se hace tan necesario que duele tranochar, sea cual sea el motivo. Hay que cambiar las cosas, pero no voy a acampar. No hasta que me prometan que la solución, como insinuaba José María García hace unas semanas en Veo7, alguien me garantice que sacará los tanques a la calle.

En el último mes, se ha hecho especialmente popular en España, y más concretamente dentro de la cíclica y autodestructiva rama del periodismo deportivo (que cada vez tiene menos de deportivo que de periodismo, algo que consideraba francamente complicado), frivolizar con atentados, muertos, genocidas, dolor humano real. Todo por ganarse el aplauso y la palmadita de los más radicales, que desde la sombra de la ignorancia y la pasión más baja, creen poesía cualquier haiku que verse sobre la ponzoña y el sufrimiento. Caminando sobre la cuerda de la previa tan angustiosa y vertical de la desarraigada y cruda literatura de la Generación del 98.

El último en reírse de la historia ha sido el mismo señor que se rió también de un vagabundo en una conexión en directo. Una casualidad no tan casual que le valió la crucifixión por parte de una parte importante de la prensa internacional, cada una con sus habas cocidas y sus menesteres más o menos censurables. El mismo hombre que, meses después, se cambió de bata y fue noticia en una España asquerosamente aletargada, sedada, babosa. Como quiera que sea que Manolo Lama no vivió, en principio, el nazismo, suena atrevido cuando menos comparar el ascenso de Hitler al poder con el apoyo de la afición de un equipo a su entrenador. Sí, de los madridistas. Sí, a Mourinho. Mourinho, ese diablo sobre el que es tan fácil escribir, tan placentero distribuir mierda desde un ventilador oxidado. Ese apólogo del terror.

Lo hizo y probablemente no pida perdón, y si lo hace será entre dientes, como cuando el mendigo. Hay gente, como su compañero Juanma Castaño, que pide aumentos de sueldo mientras despiden a algunos de sus amigos y colegas en PRISA, que no valoran lo que tienen entre manos. Ya no sólo el dinero que ganan, que es una puta barbaridad como decía aquel, sino la responsabilidad que para con la audiencia y el pueblo llano que les ríe los tropiezos, desde su atril en lo más alto de la comunicación. Y digo lo más alto con un pesar enorme, a sabiendas de que es sí, y de que lo seguirá siendo hasta que, por lo menos, alguien reviente por dentro de malestar. Unas semanas antes, en ONA FM, un locutor que responde al nombre de Jordi Guardiola, comparó la caída del Madrid con el asesinato (no probado aún) de Bin Laden. El hombre que inspiró el mayor atentado de la historia de España.

En fin, sea como fuere, el patio es este. A mi, la verdad, no me gusta jugar en esta división. Como ocurre con los jugadores 'top' (muchos sobrevalorados) y los chicos que reciben patadas en la espinilla en Regional, la distancia es casi insalvable. A ellos les deslumbran los focos y andan a tientas. A mi no me lee ni mi madre, y esto es casi literal. Pero quién sabe, tal vez a ellos les vaya bien así. De momento les he dedicado otro post en un blog, algo que muy seguramente no merezcan. Pero volverán a ser googlelizados, volverán a ser noticia. Mirarán a la masa desde el balcón, se encogerán de hombros y seguirán limpiándose el culo con la derecha si son diestros y con la izquierda si son zurdos. Lo único que no me termina de convencer es eso de comparar entrenadores de fútbol (un juego, un deporte, una competición), con asesinos. Pero, por lo que se ve, les va bien. Ni les piden cuentas ni tampoco rectifican por motu propio. Pues que sigan así. Y que lo disfruten. Eso sí, no puedo desear que lo hagan con salud. Porque a medida que ellos ríen, el periodismo muere cada día un poco más.


domingo, 17 de abril de 2011

The Paripé One


Cuando, desde mi inocente puesto de redactor, supe en directo que los periodistas españoles abandonaban la sala de prensa de Valdebebas porque no hablaba Mourinho en la previa al Madrid-Barça, un pequeño monstruo empezó a patalear en mi estómago. Le inyecté Sumial en el cuello, henchido de rabia, y dejé que se relajara durante unas horas. Al menos hasta que acabara el vórtice mediático histérico previo al partido, preocupantemente similar al tedioso Grupo del Síndrome Premenstrual en las rebajas de enero. La salida en tropel de los periodistas (profesionales de la comunicación, dicen) del emplazamiento donde debían llevar a cabo su trabajo (por eso cobran, dicen), es solo comparable a la entrada desbocada de marujas en el Corte Inglés de turno en busca de fajas reductoras para simular un problema que, tan al fondo reside, que hace daño primero a la vista.

Tras el patético espectáculo que ofrecieron unos (los dolientes) y otros (las almas), el chorreo de justificaciones cayó como cae el niño que intenta llevar una moto sin haberle quitado aún los ruedines a la bici. Y en algunos casos, sin haber probado siquiera lo que es dejarse los morros en el suelo con el triciclo. La mayoría coincidió en el verbatim: "El Real Madrid, con Mourinho a la cabeza, se está cachondeando de los periodistas", "Es una vergüenza para el madridismo", "Le están faltando el respeto a la historia del club", y otros clásicos coleccionables en tapa dura con el panfleto dominical de turno que más y mejor se adapte a tu verdad. Por eso abandonaron los periodistas la sala de prensa. Porque todo era un despropósito.

Pasó el partido. Reflexioné de dentro afuera, y también de fuera adentro, y ya con la perspectiva del tiempo ganada, pues el pasado se queda ahí, concluí que, efectivamente, hay demasiado dios disfrazado de periodista. Mucha gente cuyo inmaculado trabajo e insigne presencia ya valen por sí solas cualquier perdón. Abandonar el puesto de trabajo. Negarse a cumplir tu deber, moral además, porque no sale quien a ti te conviene que salga. Y a muchos les honra, ojo, tener arrestos para enfrentarse así a una institución como el Madrid. Porque habla un hombre frío en lugar del visceral lagarto que infecta cada vez que muerde. A muchos les dolió no tener palabras que malinterpretar, y abandonaron. Con el rabo donde sea, pero no entre las piernas. No hablamos de gónadas.

Sinceramente, me apena más que me irrita comprobar hasta qué punto el producto que se vende en algunos medios es cocaína mal cortada, de la que mata todavía más despacio. Que haya que leer cosas como esta, significa que muchos, no sé quiénes, están haciendo las cosas tan rematadamente mal, que otros tenemos que agachar la puta cabeza cada vez que nos preguntan a qué nos dedicamos. ¿Quieren echar la culpa al Sr. Real Madrid? ¿Quieren seguir demonizando a un cualquiera, a otro anónimo que dejará tanta paz lleve como descanso deje? Ellos verán. No es el camino, creo. No cuela que el plantón de la prensa fuese fruto de una provocación; lo que sí es obvio, y me encanta que la gente vaya sabiéndolo, es que al dios que se viste de periodista, se lo lleva la corriente. Parafraseando a Bogart en Casablanca, tal vez no hoy ni mañana, pero pronto y para el resto de su vida. Ya está bien de olvidar que la profesión está por encima del nombre. Repito, del nombre. No del hombre.

@m_manero

lunes, 17 de enero de 2011

TEATRO DEL BUENO



Ayer finalizó la primera vuelta del campeonato nacional de Liga y lo hizo coronando al FC Barcelona como “campeón de invierno”. Los hombres de Guardiola vapulearon a un pobre Málaga (4-1) y firmaron una primera vuelta sublime en la cual han conseguido la friolera de 52 puntos de los 57 posibles. Sólo han concedido una derrota ante el Hércules (0-2) y un empate ante el Mallorca (1-1), ambos pinchazos producidos en el Camp Nou.

Como visitante el Barça ha hecho un “perfect”, ganando todos los encuentros a domicilio de esta primera vuelta, algo sencillamente impresionante.

Ha marcado la friolera de 61 goles y Victor Valdés solo ha sido batido en 11 ocasiones. El goal average de +50 lo dice todo. El Real Madrid tiene un goal average +30 por ejemplo.

El tridente ofensivo titular del Barça suma 42 goles (Messi 18, Villa 14, Pedro 10).

Estas cifras unidas sirven para que el Barça 10/11 sea el mejor equipo de la historia del fútbol español a estas alturas de competición. Nada más y nada menos. ¿Fin de ciclo?...va a ser que no. Teatro del bueno… sin duda.

Por su parte el Real Madrid cosechó un empate en Almería que le deja a cuatro puntos de los azulgranas (que de facto son cinco si computamos el goal average). Dicho empate lo deja instalado en una ambiente de crispación el cual seguramente viene motivado por la excelencia azulgrana. Ya saben, "la teoría de los vasos comunicantes" y el famoso "puente aéreo".

¿Una distancia insalvable? Atendiendo a como está el Barça lo puede parecer, pero la grandeza de este deporte radica en su volatilidad y en que lo probable jamás es seguro, a eso precisamente se agarra con fuerza el madridismo para hacer cambiar la tendencia, una tendencia que por otro lado viene imperando desde hace casi tres años.

Ayer en Almería se vio seguramente el peor Madrid de la temporada, un conjunto lacónico, sin “9”, sin ideas, sin gato y sin perro, el cual estuvo a punto de perder el partido ante un Almería disciplinado que de la mano de Oltra parece haber recuperado bríos pretéritos.

El Real Madrid fue ayer víctima de su autocomplacencia, (algo que de la mano de Mourinho no suele ser habitual) y también sufrió una nefasta actuación del colegiado Pérez Lasa que dejó sin señalar dos penaltis a favor de los blancos.

La mala actuación de Pérez Lasa ayer en Almería sirve para darle keroseno a los pirómanos blancos que ven conspiraciones y fantasmas hasta en el café.

No servirá de nada pero al Barcelona en 19 partidos le han señalado un penalti a favor y al Real Madrid seis. Los árbitros en España son malos, y la prensa, aficionados, dirigentes y jugadores no les ayudan demasiado a desempeñar su trabajo. No está de más recordarlo de vez en cuando. No es opinión, es información.

En cualquier caso estaremos de acuerdo que el hecho que dos clubes como el Real Madrid o Barcelona, transatlánticos de nuestra Liga, se quejen de los árbitros (incluso cuando tienen razón) es cuanto menos indecente, y es que ambos tienen mucho que callar.

En esta primera vuelta hemos podido presenciar buen fútbol por parte de muchos equipos, destacando más allá de la excelencia de la precisa maquinaria azulgrana, la pegada y contundencia mostrada por el Real Madrid en muchos partidos, la disciplina y fortaleza en el fortín de Cornellà-El Prat ofrecida por un gran Espanyol y el buen juego del Villarreal liderado por un Borja Valero excelso.

Sin embargo, al final los titulares y las luces de neón en estos cuatro meses se los han llevado un penalti no señalado, una expulsión perdonada, una declaración de Mourinho por aquí, el hijo de éste por allí, un guiño de Guardiola hacia su renovación o unas declaraciones de Preciado. Humo,...mucho humo. Se vende lo accesorio y se minimiza lo esencial, ¿las motivaciones?...no lo sé.

La tensión, las conspiraciones, los villaratos y las salidas de tono están a la orden del día en esta Liga BBVA hasta el punto que ha llegado un momento en que lo futbolístico es la excusa, y todo el “atrezzo” que lo rodea (ruedas de prensa, tertulias, vender diarios, polémicas, etc…) es el objetivo. Es penoso pero es así. A las pruebas me remito.

Lo más triste de todo, es que todos somos cómplices, por aceptarlo y por permitirlo. Estamos asistiendo a una función de teatro donde pensamos que somos el público y en verdad somos las marionetas. En tu mano está el cambiarlo.

Artículo de @Borja_Pardo

lunes, 20 de diciembre de 2010

Mou: Nietzsche estaría orgulloso


El übermensch que describió el alemán (dicen las malas lenguas que fue el filósofo que inspiró el nazismo) en 1874 tiene hoy nombre y apellidos. Y no es ni político (demasiado "correctos" en su escaparate), ni médico (atados por el corporativismo), ni periodista (puntales contemporáneos de la servidumbre moral), sino entrenador de fútbol. A quién entrene es casi lo de menos, porque la conjunción de sus virtudes trasciende lo genérico, y su método pasional termina siempre por sugerir un objeto distinto al que monopoliza la colectividad.
José (O Xosé, o Yusé, o Sosé, según el medio que lo nombre) Mourinho maneja el espectro mediático como nadie. Se ha impuesto a la tecnocracia sin mucho esfuerzo y se sabe por encima del bien y del mal porque siente que ÉL es el bien, y que, en último término, también es el mal a combatir por aquellos que no aceptan su superioridad intelectual. Ha construido, como propugnó Nietzsche, una escala de valores a su medida. Domina, ata, corta y pega donde quiere y a quien quiere. Ha conseguido, allá por donde ha pisado, redirigir la opinión pública, asfixiar la predecibilidad, hostigar y despertar tanto odio como admiración.

En contra de lo que muchos han escrito, Mourinho está muy lejos de parecerse lo más mínimo a Maquiavelo. No al menos en cuanto a la percepción histórica del italiano, que transmite a través de su obra 'El Príncipe', en la que subraya que el fin justifica los medios (algo inconcebible para el tierno consorte ético actual). Para el portugués no hay fines, ni medios, sino disfunción y contexto. Un contexto que cree viciado y que nota por debajo de su figura y de su poder, de su atracción y su magnetismo, rendido a su superioridad.

"Querer es poder", dijo Nietzsche. Y Mourinho, el súper-hombre actual, puede todo lo que quiere. Se le critica por desviar la atención, pero siempre lo termina consiguiendo. No es como el niño que deja de llorar cuando le ignoras, o el perro que aprende a no orinarse en la alfombra. Triunfa en absolutamente todo lo que se propone, ya sea irritar o caer bien, algo que resalta especialmente trabajando en una entidad como el Real Madrid, en la que el narcisismo y el exabrupto ario calan a la perfección. Le odian tanto por pensar como por desear, tanto cuando razona y hace listas como cuando aprieta los dientes y se ríe del rival. No sólo está acostumbrado a ser superior, sino también a sentirse superior. Cada crítica que recibe lo fortalece. Cada envidia que fecunda no hace sino darle la razón.

Mourinho es, para el grueso y la masa, un fanfarrón, un fantoche, un ser despreciable. Alguien conocido no solo por lo que gana como entrenador sino por lo que le gusta reiterarlo y alardear de ello. Nietzsche escribió en 'El Anticristo' que la compasión es para los débiles, para la clase baja, para los incapaces. Mourinho sabe que la modestia la inventó un incapaz. Y sigue moviendo una cantidad de tinta cada día que no hace más que darle la razón. Si el Madrid lo despide, podrá decir que el club no supo estar a su altura ni manejarle, lo cual reforzaría la omnipotencia y la libertad cruda del súper-hombre que relató Nietzsche. Y si lo mantiene en el cargo, pasará a ser un siervo del portugués. A Mou le pintan cuernos y bigote en cada foto, y más allá de los resultados, lo que le alimenta es la envidia. Y ya se conoce el dicho: ¡ay, si fuera tiña!(particularmente en España...). Algo me hace intuir que ha encontrado su sitio.

@m_manero

jueves, 25 de noviembre de 2010

10 Razones para no ser del Madrid.

Y como lo prometido es deuda, aquí está el nuevo decálogo:


1. Mou y CR... de Portugal, buenas, las toallas, y ya no tanto...

2. Se acerca el clásico, en Barcelona, y ahí, ganar, lo que se dice ganar, no suelen hacerlo los merengues, quién quiere aguantar puyas el Martes en el trabajo?

3. El uniforme es blanco, y ya sabemos lo guarros que son los colores claros, ni Villa en un entrenamiento de campeones a golpe de Skip conseguiria que no se pusiera la camiseta, con el tiempo, amarilla.

4. El Sr. Pérez, que en una de éstas, te descuidas, tira de talonario, compra a tu madre, a tu prima, recalifica tu casa, y te coloca a Valdano para explicártelo, y Valdano es argentino... ¿Hace falta añadir más?

5. El Marca. Tampoco hace falta profundizar, basta con que miren, de reojo, alguna de sus portadas.

6. Que pa chulo, chulo, mi pirulo, que decía alguno (que la madriditis suena como gastritis, apendicitis y resto de enfermedades poco deseables).

7. Los ultra-sur, que son un coñazo, ahora un bate de béisbol, ahora una Asamblea "reventada"...

8. Ganan un título, y ¿a quién se lo ofrendan? a la Virgen en la Almudena, ¿Habráse visto una Iglesia más fea?

9. La Carbonero, y sus dos nuevas razones, que hacen tres, Iker no debería ser un chico Pantene. El Fashion Glamour murió desde que se largó, afortunadamente, Beckham.

10. Porque no se puede ser más pijo y hortera que tener un estadio en plena Castellana. Así ni Dios aparca, es que ni lo intenta.


¿Cuáles son tus razones?

viernes, 5 de noviembre de 2010

10 Razones para no ser del Barça.



Y es que no hay nada "in" que cien años dure, ni equipo de fútbol que lo resista, y una, que siempre ha sido de listas, (y de tontas, a veces), no podía resistir un decálogo de motivos para no ser culé.

1. Barcelona, desde que Woody Allen rodó Vicky, Cristina, Barcelona, está devaluada. Ya ni Gaudí va a conseguir que levante las alas.

2. Nueve de cada diez seres humanos opinan que mear colonia escuece. ¿Cómo va a dirigir un equipo un entrenador eternamente escocido?

3. El color, blaugrana, no hay que entender demasiado de moda (incluído el prêt a pórter) para saber que con semejante combinación, no se atreve ni Agatha Ruiz de la Prada.

4. Bojan Krikc. (Veo humillante la explicación, dejémoslo ahí)

5. Ya no hay un Eto´o que grite: "Madrid, cabrón, saluda al campeón". Los títulos, con tanta corrección no tienen gracia... quizá si hubiesen fichado a Mou...

6. Rosell y Laporta discuten por las cuentas, y dos catalanes peleando por la pela dan más miedo que la #Twitterend después de la #Twitterwar, provocada por la #TwitterElite...

7. El equipo del toque, y toque, y toque, y toque, y toque, y toque, y toque, y toque, hoyo 15, par 123. Coño, que ya tenemos a la selección, ¿Para qué más?.

8. La Ç ... Pero, ¿Qué clase de letra es ésa?? ¡¡si he tardado 10 minutos en encontrarla en el teclado! Así, ¿Quién se va a tomar en serio al club?

9. Porque, ¿Quién quiere ser culé, (con lo mal que suena) pudiendo ser un dulce merengue, un armónico periquito o un placentero colchonero?

10. Señores, no tienen un himno en castellano, y si ya nos cuesta aprender inglés... No vamos a empezar ahora a esforzarnos.

Éstos son mis motivos, ¿Cuáles son los suyos?

Artículo de @alexcibernetica

jueves, 28 de octubre de 2010

El círculo está abierto



La apuesta por un fútbol de toque, asociativo, en contraposición a un fútbol directo, eficaz y quizás menos vistoso (la eterna dualidad Guardiola vs. Mourinho) tiene toda la pinta de polarizar el debate durante este y los próximos años en el fútbol español.

Parece obvio que cuando uno piensa en la primera de las opciones aplicadas en la vida real, dos son los equipos que acuden a la mente de todos, F.C. Barcelona y la Selección española. Ambas escuadras, con su apuesta por un fútbol preciosista, plagado de calidad y en la que el mediocampista adquiere una función más que relevante, han obtenido éxitos, los máximos que se pueden llegar a conquistar. Los títulos avalan la propuesta, el famoso jugar bien, ganar y además divertir. Pero no siempre ha sido así. Cuando hablamos de representantes de este tipo de fútbol a nivel europeo hay un tercer representante con una suerte bastante distinta en los últimos años que los dos anteriormente mencionados.

En el norte de Londres, un equipo centenario, el Arsenal F.C., con su entrenador Arsène Wenger a la cabeza, lleva años propugnado un fútbol combinativo, con jugadores muy jóvenes, con un físico frágil, con una enorme calidad y buen trato de balón en un fútbol como el inglés, muy competitivo y exigente, donde los jugadores han de ser también atletas y han de atesorar experiencia para alcanzar el éxito.

El Arsenal, pese a presentar un fútbol vistoso cada año, adolece de una falta de efectividad y fuerza en los momentos cruciales de la temporada que le hace ser el eterno aspirante, el equipo en formación que promete y promete y cada año esas promesas se quedan en el olvido. Ya se hacen largas para la parroquia de Ilsington las 6 temporadas sin alzar la Premier League y sin apenas inversión en grandes fichajes por las carencias económicas del club

Pero esta sequía podría acabar este año y pese a que parezca una locura hay razones para creer en el milagro.

Tras haber retenido en el equipo a Cesc Fabregas, su buque insignia, haber realizado la incorporación de Marouane Chamakh, cuya adaptación ha sido instantánea, y tras el paso al frente dado por una de las grandes esperanzas de cara al futuro de los Gunners, el joven Jackie Wilshere, el equipo parece haber crecido y dado una mejoría que quizás lo haga capaz de asaltar el cetro de sus vecinos londinenses del barrio de Chelsea.

Tras un comienzo fulgurante en el que se encadenaron muy buenos resultados tanto en Premier como en la Champions, las lesiones de Cesc y Walcott, cuyo arranque de campaña fue espectacular, mermaron al equipo que atravesó un bache con dos derrotas consecutivas. Pero el bache parece superado y más desde la victoria del pasado domingo frente a uno de los favoritos, el Manchester City, que había sido una de las asignaturas pendientes del Arsenal durante estos años, el ser capaz de ganar en partidos decisivos contra grandes rivales.

Quién sabe si, pese a sus problemas en la portería y a la falta de una defensa más seria y concentrada, este año el bueno de Arsène consigue el reto más difícil de su carrera y logra alzar la Barclays Premier League 6 años después, cerrando un círculo de victorias de equipos que comenzaron a apostar por un modelo de fútbol, y que se inició con la Eurocopa de España, pasó por el Barça del Triplete y acabó con el triunfo de la roja en el Mundial, cuyos ecos aun resuenan en nuestros oídos.


Artículo de @fjpm7

miércoles, 27 de octubre de 2010

MOURINHO: Busquen la verdad en Zaragoza




¿Quién es ese hombre del cual todos hablan? …unos lo hacen para bien, otros para mal, pero el caso que todos hablan de él. Un “hombre especial” nacido en Lusitania, que tras victoriosas campañas en la “Pérfida Albión” y en Italia (cuna del Imperio) ha llegado a Hispania  para hacer las delicias de los escribas, periodistas y tertulianos patrios que ven en el “estratega de Setúbal” un dulce (un tanto amargo) al que chupar o devorar según convenga.

Uno intenta abstraerse de las corrientes mediáticas originadas desde el puente aéreo, pero no siempre es fácil, es tal el acoso de información que nos llega sobre el portugués que te obligan (casi sin quererlo) a tener que tomar partido. O lo amas o lo odias. No parece existir el gris cuando se habla de Mourinho, quién por cierto se sabe mover con una prestancia admirable cuando el micrófono, el objetivo y los focos le apuntan directamente. Es un embaucador nato, un seductor de mirada furtiva y verbo directo, genio y figura a la par que tirano. Todo en él es confuso, él lo sabe… y le gusta.

El senado madridista ensalza las virtudes del luso hasta la extenuación, y eleva nimiedades al punto de grandes hazañas. Por su parte las huestes barcelonistas lapidan la figura de José en un intento de debilitar al que se ha convertido en el principal baluarte del rival mesetario y principal amenaza de la tiranía azulgrana que tanto preocupa por el centro. Lo típico vamos. Cada uno barre para casa para que su portal sea el más reluciente. Nada nuevo.

Lo que si es verdad, que estamos acabando el mes de Octubre y el tema comienza a ser cansino. Las ruedas de prensa de José son esperadas como el pan y el circo en Roma y su repercusión supera a menudo lo meramente futbolístico. Si este es el guión que nos espera durante toda la temporada…no nos quedará otra que tomar posición. Lo hace el periodista, lo hace el tertuliano, lo hace el panadero y lo hace el camarero. Lo hacen todos.

Ahora bien, debiéramos ser conscientes que no es bueno posicionarse y tomar partido en base a premisas falsas. Si vives en Barcelona solo escucharás lo malo, si vives en Madrid solo escucharás lo bueno. ¿Que corriente de opinión se debe seguir cuando las dos partes están directamente interesadas? …probablemente ninguna.

Ni Mourinho inventó la Coca-Cola…ni tampoco fue el toro que mató a Manolete.

Yo lo tengo claro, si en Barcelona falsean y critican para mal, y en Madrid falsean y endulzan para bien…seguramente la verdad sobre José haya que buscarla en la zona gris, un lugar a medio camino y a poder ser equidistante entre los dos epicentros informativos del país.

Por todo ello, yo les recomiendo encarecidamente que busquen la verdad en Zaragoza.




Artículo de @Borja_Pardo