(Basado en hechos reales)
08.30 de la mañana, suena el despertador del móvil y se enciende la radio, te duchas de forma hipnótica, te vistes con pereza y sobre las 09.00 (minuto arriba, minuto abajo) te diriges a la parada más cercana dispuesto como cada mañana de día laborable a subir a ese “gran carrusel de emociones” al que se conoce como el autobús.
Viajar en autobús es algo irrelevante para la mayoría de los mortales,...no es mi caso. El subir cada mañana a ese vehículo rojo diabólico se está convirtiendo en mi particular tragedia griega.
A continuación os relaciono una serie de situaciones y patrones de conducta de algunos personajes ilustres de este centenario medio de transporte.
- “La abuela cabrona” o “abuela Materazzi”.
Se mueven con destreza, con sigilo, aparentan fragilidad pero en el momento clave hacen un despliegue y un derroche de fuerza y de mala hostia dignas de estudio. No titubean en meter los codos, los brazos, y si la cosa se complica y es menester, jamás dudan en embestir como vaquillas.
Conocen el terreno al milímetro, son unas estrategas en el arte del escaqueo, lo llevan a la práctica en tiendas, mercados y grandes almacenes, vamos…que tienen el culo “pelao” en el arte del engaño, y es que ya se sabe: más sabe el diablo por viejo…que por diablo.
Existen muchas variantes pero por lo general son aves rapaces diurnas aunque alguna vez se dejan ver al caer el sol, generalmente en las salas de bingo.
[Vale decir que con el paso del tiempo la figura de “la abuela cabrona” o “abuela Materazzi” se ha mitificado hasta el punto de ser casi considerada una “leyenda urbana” como lo puedan ser la “chica de la curva”, “el gato de Sorpresa Sorpresa + paté (¿o era foie gras?) + Ricky Martín en el armario, o los supuestos testículos “fantasma” de Anne Igartiburu, ¿qué fue de aquello?]
- El conductor amargado.
Una vez has conseguido subir al “vehículo del infierno” –obviamente detrás de la “abuela cabrona”- te encuentras con el conductor, ese señor sufrido como pocos al que le das los “buenos días” en un claro signo no tanto de educación y cortesía, como de compasión y solidaridad por las penurias y vicisitudes que su jornada laboral le brindará a buen seguro a lo largo del día.
Por lo general, el conductor reaccionará de dos modos (nunca hay un tercero).
A) Te devuelve el saludo con una resignación estoica, sabedor que en el fondo le apoyas y le comprendes.
B) O por el contrario, ni te contesta, gira la cabeza, hace que no te ha escuchado y mira por el retrovisor controlando que la abuela o el niño cabroncete no se cuelen (algo que acabarán haciendo…te pongas como te pongas).
- Buscar asiento.
Una vez has maldecido a la abuela y probablemente al conductor (si es que ha llevado a cabo la opción B) te queda esa odisea y/o travesía en el desierto (generalmente se dan las dos) consistente en hacerte un sitio en un autobús urbano en plena hora punta.
Una vez has picado la tarjeta “busera” de marras, miras al frente y ves ante ti "Mordor", un vagón repleto de “gente”, en su acepción más extensa y desagradable. Un panorama dantesco que tienes que lidiar con entereza y determinación. Niños de mirada siniestra cargando mochilas monstruosas y de colores cuya existencia desconocías hasta ese momento deben ser esquivados con cautela (aunque te gustaría pisarlos), abuelos cargados de odio y rencor para con la juventud que te miran con desprecio por el simple hecho de ser joven y apuesto –que culpa tengo yo…¡oiga!-, señoras adineradas con bolsos de 600 euros que están convencidas que su nivel adquisitivo merece ocupar dos asientos, -estás son las peores sin duda, alguien debiera eliminarlas de raíz-
Al final, para no matar a nadie optas por la sabia decisión de viajar de pie, agarrado a ese mango, mástil, palo, barra o como mierdas se llame “eso”. Ahora bien…aviso para “novatos”, pobre de ti como roces a alguien y ese alguien sea mujer,…eres cadáver, hay miradas que matan.
Ya estás ubicado…mal, pero ubicado a la postre. Lo que pasa a partir de ese momento y durante el trayecto (25 minutos en mi caso) tal vez sea objeto de otro post un día de estos.
P.D. Post dedicado a los miles de sufridores y mártires que en toda la geografía española se ven obligados a subirse (de una a cuatro veces al día) a ese “Satán de cuatro ruedas” llamado autobús.
Noticia surrealista sobre lo que puede acontecer dentro de un autobús
http://www.telecinco.es/informativos/internacional/noticia/43715/Una+grabacion+policial+revela+que+el+asesino+se+comio+parte+de+su+victima
Noticia surrealista sobre lo que puede acontecer dentro de un autobús
http://www.telecinco.es/informativos/internacional/noticia/43715/Una+grabacion+policial+revela+que+el+asesino+se+comio+parte+de+su+victima
Artículo de @Borja_Pardo